PI 3,1416 – Un cuento de Natalia Kohen


"A través de internet me enteré también de que mis síntomas no pertenecen a tal enfermedad. A pesar de eso el doctor Manes insiste en que sí"


Te cuento: me querían convencer de que tenía la enfermedad de PI. Yo recordaba lo que había aprendido en el colegio: que PI equivale a 3,1416 que aproximadamente es la medida del diámetro en razón de su circunferencia. ¿Tendría algo que ver la geometría con esa enfermedad? Estaba muy preocupada, a nadie le gusta estar enferma, y menos que esa enfermedad tenga algo que ver con la geometría. Yo, para no demostrar entre mis amistades mi gran preocupación, en tono de broma les decía que estaba enferma de 3,1416.


Me diagnosticaron que era una enfermedad localizada en la zona frontal del cerebro. Como a mí no me dolía nada, pensé: en cierto modo tener una enfermedad que no duela es una suerte, y no sólo eso, además es todo lo contrario del sufrimiento. Los síntomas son: sentirte bien, feliz, dichosa, jovial. Ahora bien, parece que estos síntomas a cierta edad no convienen. A cierta edad te tenés que moderar. Te conviene quedarte quietita en casa tejiendo calzeta o jugando al te-te-ti. ¿Te volviste loca y se te ocurre ir a bailar, beber un batido de Gancia y además sentirte feliz? ¡Por favor! Todo esto está prohibido. Tus hijas y tus nietas están alborotadas y tus yernos afligidísimos por tanta disipación. Además todo se agrava si tenés proyectos financieros de carácter cultural y necesitas dinero para realizarlos. Ni se te ocurra pensar que ese dinero es tuyo y lo querés manejar vos. Olvidate y tranquilízate, ni te acuerdes de que tenés la mitad de la fortuna.


Bueno, basta de quejarme, seguiré refiriéndome a tal enfermedad. Recurrí a internet, tal como hace todo el mundo cuando quiere saber algo. De lo primero que me enteré es de que la enfermedad se llama Pick. Po lo tanto, descartada la geometría.


A través de internet me enteré también de que mis síntomas no pertenecen a tal enfermedad. A pesar de eso el doctor Manes insiste en que sí, mis hijas chochas y mis yernos ni te digo.


Ya que no sufro del famoso Alzheimer, ni soy bipolar, ni tengo la secuela de algún derrame, ni etcétera, lo que tengo según Pick, son algunas zonas del cerebro con aire. Sí, con aire. El aire se está adueñando de mi cerebro. Quizá llegue un momento en que el aire llene por completo esa parte de mi cuerpo llamada cabeza y yo, como un globo, comience a ascender y con la ayuda de las alitas que se me aparezcan por alguna otra enfermedad, me pueda pasear alrededor del globo terrestre y pueda ser testigo de tantos casos parecidos al mío, diagnosticados por médicos inexpertos o interesados y por familiares injustos, interesados o mal aconsejados.