Martha Lynch: enigma para melancólicos

Actualizado: 15 de sep de 2020



"Yo creo que la función del escritor consiste en obrar de modo que nadie pueda desconocer el mundo y que nadie pueda ante el mundo decirse inocente"


La semana pasada te contamos a cerca del nuevo libro del escritor argentino Armando Almada Roche donde nos adelanta algunos fragmento de las charlas que mantuvo con 25 autoras como Susan Sontag, Isabel Allende, Maria Elena Walsh, Elena Poniatowska, Rosa Montero, Laura Esquivel, Angeles Maestreta, Almudena Grandes y un gran y envidiable etcétera.


En aquella ocasión compartimos algunos fragmentos del capítulo dedicado a Ana María Matute.


Hoy, del mismo modo, queremos traerte la voz de Martha Lynch. A continuación algunos fragmentos del capítulo dedicado a ella:


El miércoles 9 de octubre de 1985 los gruesos caracteres de los diarios dieron cuenta del suicidio de Martha Lynch. De pronto, la bala que disparó contra su cabeza fue como una rúbrica digna de alguna de sus propias novelas. El acto incluía, por otra parte, veladas confesiones de debilidad y una incertidumbre—no ajena al hecho del suicidio—respecto de su fecha de nacimiento. El lugar y el día (Buenos Aires, 8 de marzo) coincidían, pero pudo haber nacido en 1932 o 1929.


Lo indudable es que la autora de La señora Ordoñez, Informe bajo llave y La penúltima versión de la Colorada Villanueva ya no sería la figura familiar que desarrolló, desde artículos, cuentos y novelas, esa visión particular de la política y la clase media argentinas. La entrevista que concedió unos días antes de su desenlace se postergó en estas páginas, por razones azarosas. Nadie pensó que Martha Lynch podía dar una versión póstuma de su propia tragedia.