Compañeros en el infierno: la última carta de Verlaine a Arthur Rimbaud


'Un rincón de la mesa' (1872) de Henri Fantin-Latour.

"No te escribí, contrariamente a mi promesa, porque todavía esperaba, lo confieso, una carta tuya satisfactoria. Puesto que nada recibí, nada respondí. Pero hoy rompo este largo silencio..."


Hijo de un padre abandónico y una madre campesina, que prácticamente no hablaba ni demostraba cariño, Artur Rimbaud nació el 20 de octubre de 1854 y comenzó a escribir versos a los 16 años. Era 1870, tiempos de la guerra Franco-Prusiana y, debido a esto, su pueblo fue invadido se vio obligado a escapar a Paris. Sin un peso, tuvo que dormir bajo los puentes y revisar la basura para comer.


A su regreso a Charleville, dicen que se lo veía enajenado. Llevaba una navaja y tallaba, dónde podía, "A la mierda con Dios". Merodeaba los bares buscando alguien que le convidase algo para tomar. Se emborrachaba y contaba a los gritos historias sexuales.

De todos modos, se pasaba horas y horas en la biblioteca leyendo, sobre todo, libros de ocultismo.


Fue en esa época cuando le envío por correo una carta y unos versos al poeta Verlaine. El poeta, respondió con dinero diciéndole que lo invitaba a pasar tiempo en su casa, donde vivía con su esposa y sus hijos. Allí nació una relación clandestina, promiscua y tormentosa, llena de violencia.

Verlaine fue echado de su casa y junto a Rimbaud se fueron a Bélgica. Allí, ya asentados, y cuando Rimbaud quiso irse, borracho Verlaine lo encerró en un cuarto y le disparó tres tiros con la fortuna de que solo una bala lo alcanzó en la mano. Debido a esto, Verlaine pasó dos años en la cárcel.


Por entonces Rimbaud publicaba “Una temporada en el infierno”. Un poema largo del que no imprimió más de cien copias, de las cuales, repartió seis o siete, entre amigos